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Un regalo de mí para ti

El primer regalo es uno más etéreo, una reflexión de algo muy bonito que caí en cuenta en este 2022 y me hace cerrar este año como quiero empezar a vivir los próximos.

Me di cuenta de lo mucho que he vivido desconectada de mi vida, romanizando la vida de los demás, mientras me encerraba en la idea de que “me tocó una vida muy dura”, tan encerrada estaba en esa creencias que mi entorno me la repetía “es que no te tocó fácil Paola”.

Y la verdad estaba resignada, las redes sociales lo hicieron mucho más sencillo, la vida de los demás se veía más romántica que la mía propia, y mis creencias fatalistas, por supuesto, adornaban mucho más esa idea.

Empecé a anhelar por lo que veía, reprochando el cómo me sentía. Pero algo hermoso, y seguro, es que el alma siempre nos está guiando, demostrando que esas percepciones no son más que creencias.

Intuitivamente (la intuición es el lenguaje del alma) la astrología me encontró, y encaré mi emocionalidad (esto lo he hablado mucho), pero es la pieza clave para llegar al estado en el que estoy el día de hoy. Peleaba mucho con la idea de lo influenciable que era mi energía y lo bajita que era, el poco ánimo que tenía, las quejas de lo que no me gustaba y la comparación que me hacía pensar que mi vida no iba a ser especial.

E intuitivamente seguí escribiendo, todos los días exponiendo esas quejas; intuitivamente seguí aprendiendo de psicología analítica junguiana y Astrología para comprender más mis complejos; intuitivamente seguí en terapia hablando del mismo tema, dándole un espacio de expresión a lo que siempre creí que era mi condena; intuitivamente seguí bailando descubriendo el lenguaje de mi cuerpo que carecía de razón sino de mucha energía; intuitivamente acepté que la ansiedad no era solo ansiedad, que mi cuerpo gritaba para apagar los pensamientos intrusivos y enfocara mi atención en liberarlos; intuitivamente sabía que ese fatalismo no era yo, y busqué todas las herramientas que cuestionaran esa idea.

Y en lo esencial, encontré la conexión. Las mañanas siempre las he considerado mis momentos, y religiosamente todas las mañana me hacía mi té, leía libros que me explotaban la cabeza de insights, escribía todo lo que sentía… y al final de este año encontré que la meditación se encuentra en la respiración y es lo más puro que tenemos para conectar con nosotros mismos: literal es lo que nos demuestra que estamos vivos.

Un día hice una limpieza de closet, y fue como si se me soltara un velo y me di cuenta de muchas cosas que había comprado y no usé porque estaban de moda o vi como a alguien les quedaba bien, pero no se parecía en nada a lo que yo era, una viva muestra de mi desconexión (tengo un episodio de mi podcast donde profundizo más en esto, te lo dejo aquí)

Ese espacio que creé en las mañanas, simple, se volvió importante para mí, un no negociable, y esa firmeza me mostró mi poder de elección. Me mostró que puedo sostenerme y que mis miedos solo me enseñan en su expresión propia, cómo me sigo limitando.

Y así la vida, como mi sabor favorito, con el agridulce de sus instantes, que en un día es válido tener todas las emociones: las contradicciones es lo más humano que existe; que la falta de certeza se trata con creatividad, y la inspiración se reconoce poniendo en marcha lo que intuitivamente hace bien.

Y sí, intuitivamente siempre hemos hecho lo que nos hace bien, aunque en la primera capa no lo veamos, cuando volteo la mirada en mi día a día, mi alma se ha expresado en distintos aspectos y que cuando la reconozco todo empieza a llenarse de sentido.

El sentido de la vida se consigue en la conexión que creamos con nosotros mismos, y esto me lo preguntan mucho: Pao, ¿cómo puedo conectar conmigo?

Aquí te muestro mi experiencia, pero algo que rescato en esencia es que crees esos espacio de escucha contigo mismo, de mucha sinceridad, de no tener miedo a exponer todo lo que piensas o sientes, de que te permitas ser hacia ti sin ningún filtro y de que empieces a ver las herramientas con las que has venido a este plano, la más poderosa: la respiración. Así aprenderás a liberarte del juicio de los demás que tu mente ha comprado, y la nutrirás enseñándole la expansión que existe cuando te permites ser lo que eres.

Hazte siempre muchas preguntas, reconócete en cada estímulo, no solo el que se siente bien, el que incomoda sobre todo, y a esa incomodidad hazles muchas preguntas. Escribe, reconoce cuando sonríes, baila mucho, abraza tu tristeza y reconoce tu plenitud.

Un ejercicio que te puede ayudar, es escribir en la noche todo lo que hiciste y sentiste. Eso te dará perspectiva de lo contradictorios que somos, y a la vez, todo lo que podemos sostener porque todas las potencialidades están siendo vividas por nosotros mismos, te llenará empatía porque empezarás a entenderte, volteando la mirada hacia ti mismo y empezarás a reconocerte.

Hoy la vida me inspira, terminé el año enamorada de ella, porque entendí que es a través de mí que la vivo, y que ella será como yo decida vivirla y percibirla. Que la vida del otro es del otro, y que esta experiencia que vivo se parece más a mí porque es mi versión de ella.

Por acá te dejo otro episodio de mi Podcast donde te cuento 9 aprendizajes de mi 2022.

Gracias por regalarme tu tiempo en leerme, en estar presente en mi contenido; si te consultaste conmigo, gracias por la confianza; si hiciste algún taller, gracias por querer aprender de mí; si escuchaste mi Podcast, gracias por el tiempo invertido en mis palabras; y si es solo por las redes sociales, gracias por conectar y hacer que mi Luna siga creciendo.

El mejor regalo que me pudiste dar fue que recibieras de forma tan bonita este espacio sagrado para mí.

Te quiero dar ahora un regalo tangible antes de finalizar el año, de navidad, y de agradecimiento y es el Calendario Lunar del 2023 y puedes descargarlo aquí.

Deseo que pases una Navidad en plenitud! Te mando un super abrazo lunar...

Cariños, Pao.




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