Entre el blanco y el negro

Por primera vez veo tan de frente en mi vida el blanco y el negro que por momentos me cuesta conseguir los grises, ese “estoy viviendo cosas hermosas, así como otras que me confrontan y me llevan a un lugar oscuro”, esa dualidad que he sentido estos últimos días por momentos me agota y por otros siento que es como la gran prueba de lo que implica crecer.


Toda mi vida me he sentido muy pequeña, no es casualidad que me llamo Paola y que significa “la pequeña”, crezco y me sigo sintiendo la misma, con un recorrido, pero la misma persona, los mismos miedos y percepciones siguen ahí, y por momentos me siento hasta aún más pequeña, y por otros siento que esa niña está pujando ese crecimiento, ese darse cuenta que la vida será tan mía como así lo sienta y la afronte.


Decisiones, y no solo decisiones sobre lo que tengo que hacer, sino de como decido aproximarme a lo que experimento. Los hechos están, por supuesto, pero los hechos se dibujan con la percepción, son un lienzo en blanco donde se puede proyectar eso que la interioridad no ha podido traducir por si sola, expulsándolo en lo ajeno.


Y lo ajeno se vuelve cada vez más cercano, levantando todas las fibras diciendo “por esto has venido luchando toda tu vida y estás en este lugar porque has podido sostenerte hasta acá”, y esa es la clave con la que me quiero quedar “has podido sostenerte hasta acá”, porque si bien, por momentos se siente como un loop temporal sin salida que puede hasta asfixiar, ya tienes referencia de las veces anteriores y has hecho un recorrido sanador que te ha llevado más a ti.


No, no has retrocedido, has avanzado porque lo puedes ver al frente de ti, lo puedes reconocer y aunque duela, sabes qué te hace ir a ti, sabes exactamente lo que necesitas de ti.


Y aunque creas que no, y aunque te frustre que todo se salga de tu control, qué tal si piensas que si se sale es porque ya no cabe en ti y ocupa el espacio de lo que sí. Y te permites rendirte ante la emoción que es un canal para conectar contigo, que está pidiendo atención porque en la esencia de su sentir está la certeza de todos esos blancos y negros. Más allá del miedo que defiende, de las expectativas que evaden la realidad, de los juicios que encarcelan; está el gris que no es más que tu color, ese que no ha sido creado porque está pidiendo ser descubierto por ti.


Y en ese nuevo color no hay absolutos, porque toda posibilidad cabe en él. Es poder disfrutar de lo nuevo que ha llegado (blanco), como también, el hacer el luto de eso que está pidiendo ser expulsado (negro). Si lo llevamos a sabores es como el agridulce, que por cierto, es mi sabor favorito, y ahora entiendo cada vez más por qué, es el sabor que más se parece a la vida, es en la junta de esa dualidad donde podemos hacer contacto en el elixir de nuestra esencia.


Es en la contradicción donde encontramos nuestra forma, en el blanco hay ausencia de color y es en el vacío donde podemos sintonizar lo que nos llena; y el negro contiene todos los colores invitándonos a diferenciarnos del resto.


A mí me gusta ver todo este proceso, es una imagen que me funciona, como pruebas, como el climax de una película donde el héroe cree que no va a poder vencer a su sombra, hasta que se rinde a sí mismo, y consigue dentro de él, su verdad, esa que lo liberará de las propias barreras que lo inhabilitan de evolucionar.


Un auto-reminder de momentos como este en el que me siento en la dualidad del blanco y el negro, y en este escrito logro liberar un poco para poder ver mi color.


Gracias por leer, déjame saber si estas letras conectaron contigo o algo hizo click.


Con amor, desde mi Luna, PAOENLALUNA

75 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo