La idealización de una verdad

¿Es esto real?, cuando la idea sobre este algo se siente en las fibras, las sensaciones hacen creer que esto es así y mentalmente pensamos que estamos más que seguros, pero una situación te muestra que no era más que una ilusión porque esa idea pierde, en ese preciso momento, su certeza.

Pero si se siente, es porque algo de verdad tiene, tal vez esa ilusión nos muestra lo bien que nos sentiremos cuando nos permitamos soltar las paredes que todavía encierran esa posibilidad.

Los dos pilares de este año 2022 es un juego entre la ilusión y lo real, entre la manifestación y la materialización, entre Piscis y Tauro estaremos bailando, y desde un lugar evolutivo podemos decir que es el año para hacer los sueños realidad.

De ahí que las ilusiones choquen con la realidad, o mejor dicho, se cuestionen; porque en una nos podemos engañar y en la otra nos podemos estancar, el puzzle está en encontrar ese ritmo perfecto en el que detectamos el lugar de cada una en nosotros.

Este insight cae a mí en un momento de practica personal, el tiempo que había creado conmigo y que en teoría me permitía ser, en el que creía que lo había liberado de las excusas y finalmente había encontrado ese espacio de conexión personal.

Y algo tan sencillo como haberme perdido la introducción y llegar justo a la acción y que algo que yo pensaba que estaba en su lugar, dejó de estar para que yo dispersara mi energía en eso, sin poder conectar conmigo llenándome de frustración, pero cayendo en cuenta que no era la primera vez que me pasaba porque desde hace un tiempo he dejado que lo externo sea mi excusa porque en el adentro no encuentro la sintonía para estar en presencia.

Y es que la presencia es esa, saber cuál es nuestro lugar, para desde ese espacio movernos sin perdernos. Y ese saber no se trata de un falso control donde creemos que cada cosa está donde se supone que debe estar y así nos podemos desplazar, sino de conocernos en cada sensación de manera que cuando aparezca tengamos integrado justo lo que tenemos que hacer para fluir con ella, saber sostenernos en lo que nos limita e impulsarnos desde ese sostén.

Al final los límites son una zona segura, inconsciente, que nos sirve de excusa perfecta para no hacer el trabajo que implica sanarnos y también son un mecanismo de supervivencia al miedo que implica lo desconocido, pero justo en la clase donde salía este insight, una de las compañeras nos dijo “cuando esa pared incomoda más, quiere decir que estamos en la etapa culminante de esa incomodidad, porque después de eso encontramos el alivio, el alivio de saber que pudimos atravesarla”, y le agrego: y que al final, realmente, no era tan pesada.

Y así el juego, si bien caí en cuenta de que estaba sumergida en mi propia fantasía del tiempo que había creado conmigo, me hizo darme cuenta en ese cuestionamiento que algo de verdad tiene, porque por algo lo siento, y me mostró lo que todavía me limita, no para rendirme, sino para empezar a reconocerme, volver a mí y desde ese lugar atravesarlo.

El darnos cuenta no es para juzgarnos y reforzar la falla, porque el trabajo interno no debería medirse por fallar o lograr, sino de saber que en todo el proceso que hemos ido creando en ese trabajo con nosotros mismos finalmente pudimos ver eso que no lográbamos entender, finalmente el contenido se hace presente, y con esa información como pilar, podemos seguir avanzando.

Aquí te expongo mi ejemplo, pero esto puede aplicar para cualquier aspecto de la vida que consideramos como verdad, y aunque lo es para nosotros, no tiene por qué cegarnos o encerrarnos, y eso lo logramos cuando abrimos el paso a cuestionar los absolutos, a descubrir qué hay detrás de la incomodidad, a hacernos las preguntas correctas, aunque en el momento no encontremos sus respuestas.

A mí me surgieron estas preguntas, puedes responderlas o puedes no responderlas, pero piensa en ellas, intenta recrear el escenario en tu mente que te traslada a esa pregunta y empieza a verte no desde el centro, sino como el observador, contemplando todo el alrededor:


  • ¿Qué tanto te permites ser cuando las cosas se salen de su lugar habitual?

  • ¿Qué tanto sueltas el control de lo externo para percibirte en lo interno?

  • ¿Dentro de tanto estímulos, distracciones e interacciones, dónde te encuentras a ti?

  • ¿Qué aspectos de tu vida sientes que tienes bajo control y como sustentas esa sensación?

No te forces a las respuestas, solo tienes que pensar en las preguntas y dejar que surja lo que tenga que surgir en ti, el Universo te responderá a su tiempo, a tu ritmo, en el preciso momento, justo y exacto, en que lo necesites.

Con todo estas sensaciones, cuestionamientos, preguntas y sentires que estoy atravesando, rescato esta frase que me sirve como colchón: qué la ilusión sea el motor que nos hace avanzar, y la realidad sea ese piso que nos sostiene para seguir impulsándonos en esta aventura que llamamos vida.


Con amor, desde mi Luna, PAOENLALUNA


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