Seamos nuestro escritor favorito

Actualizado: 16 abr 2020



Qué de los días en los que sentimos que el mundo no nos pertenece, días en los que el cielo nublado acompaña nuestro desasosiego y que, sin querer, buscamos sentirnos más en ambiente. Colocamos esas canciones que se fusionan a la perfección con ese sentimiento, en el que llorar no hace falta porque no existe ninguna razón, o tal vez sí, pero no sabemos mirarnos bien. Un simple estado de quietud donde la melancolía nos toma por completo. 


Entonces, decidimos observar la vida de los otros porque se siente más placentera que la nuestra. Empezamos a imaginar cómo esas personas piensan, ven, viven, como si no tuvieran demonios, miedos e inseguridades, y toda esa oscuridad perteneciera solamente a nosotros. 


Nos encontramos en una era donde el sentirnos mal y deprimidos está mal visto. Solo observamos en Redes Sociales lo bonito y la vida ideal. Buscamos aprobación por los “me gusta” y comentarios, cuánto egagement logra nuestra foto, tweet o publicación. Necesitamos adornar eso que estamos publicando porque lo malo nunca va a vender. Al final, compramos la visión del usuario, nos adentramos en la vida del otro y terminamos cayendo en un estado cíclico de ansiedad. Recomiendo desintoxicarnos de la vida creada por las Redes Sociales, usar esa plataforma solamente para conectar, buscar inspiración y trabajar. Vamos a enfocarnos más en nuestro presente, lo que estamos viviendo, nos emociona, molesta, divierte, entristece. Darnos el mayor amor que es lograr entendernos y conectar con nuestra voz interna. Nadie dice que es algo fácil, a nuestros pensamientos les gusta divagar, a veces nos duele escucharnos, nos da miedo estar con nosotros mismos, pero ese es el mayor regalo que nos podemos dar… solo pasando la noche oscura del alma podremos llegar a conocer nuestra luz.


Escribo esto no porque no me quiera, lo hago porque intento hacerlo. Es importante escuchar nuestra mente y no dejar que la repetidora se lleve el protagonismo. Sacar eso que los pensamientos aclaman, observar qué es real, qué nos pertenece, cómo nos hablamos, nos atendemos y cómo deberíamos trabajarnos. Comparto esto, porque sé que no soy la única que se ha sentido así, y puedan ver que es algo perfectamente normal. Nuestras inseguridades, comparaciones y miedos forman parte de nuestra psique, es importante reconocerlos y escucharlos, allí es donde se encuentra nuestro potencial creativo, la semilla para sanar. El papel funciona como un terapeuta, no el que dice lo que queremos oír, sino el que nos pone de frente eso que necesitaba salir y escuchar de nosotros. 


Así que no nos sintamos raros por estar mal o deprimidos. Escribir, escribir todo lo que pasa por nuestros pensamientos, eso que nos molesta, aqueja, emociona o hace feliz, sin filtro. Seamos nuestro escritor favorito, ese que releeríamos mil veces. Solo conectando con nuestra oscuridad podremos llegar a entendernos e irradiar un poco de luz, y eso es lo que proyectaremos al mundo. No dejemos que lo artificial nos defina y aceptemos nuestra humanidad.

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