No somos haceres humanos, somos seres humanos

Actualizado: 16 abr 2020



Pertenezco a ese grupo de personas que le ha costado saber lo que realmente quiere en la vida, nunca tuve clara una meta de lo que quería llegar a ser. Muchas cosas me gustaban, pero solo encontraba satisfacciones momentáneas en lo que hacía y las terminaba dejando. Evitaba estar conmigo misma y vivía por los estímulos externos, a través de los demás, sin sentir lo que realmente estaba pasando conmigo.


Cuando entramos en estado de frustración nos cuesta ver realmente las cosas, solo nos encontramos con el caos. En mi entorno todo el mundo estaba en movimiento, en varias actividades, trabajando, creando y yo me sentía frustrada por no estar en sintonía. Me costaba montarme en la palestra, sentía que no era lo suficientemente buena y que cualquier persona lo podía hacer mejor que yo, me colocaba excusas comparándome con lo demás, por no ser como ellos y, por supuesto, eso era lo que proyectaba al mundo. Una vez mis amigos cercanos me hicieron una “intervención”, preocupados, porque me veían perdida, “cómo era posible que con 22 años no sabía lo que quería hacer”. Recuerdo ese momento de hace cuatro años y pienso lo inocentes que somos por pensar que a esa edad nos estamos quedando atrás en el mundo.


Un día, tuve una conversación con mi querido profesor de Psico-Astrología que agradezco todos los días. En una clase le comenté mi preocupación, como veía que todo el mundo a mi alrededor estaba en mil actividades y yo me sentía estancada. Él solo me dijo: “Paola recuerda que tu tiempo no es rápido, ni lento… es a tu ritmo”, por varios aspectos astrológicos que tengo, y lo entendí todo. Estaba tan enfocada en observar mi entorno que me encontraba completamente desconectada de mí misma. Soy de lenta digestión, al momento de procesar las cosas tengo que pensarlas, analizarlas varias veces para poder conectar con lo que realmente me motiva, y así poder mostrar mi potencial creativo. Entendí que quería tener el suficiente conocimiento sobre las cosas que me gustaban (el cine y la astrología), y estudiar mucho para comprenderlas mejor y poder transmitir una verdad.


Sé que no soy la única que le cuesta conectarse con lo que realmente quiere y vivimos en una era que nos obliga a montarnos en la palestra para poder estar a la par con el mundo, y no, no podemos hacer algo que no venga de nosotros. Es tan importante escucharnos, aunque a veces duela, para poder descubrir lo que nos mueve sin esperar una respuesta a cambio. Todo lo que se haga desde el corazón se va a ver reflejado, mientras estemos motivados es lo que proyectaremos y recibiremos ese mismo amor.  No podemos enfermarnos con el hacer, está bien darnos pausas, meditar y reestructurarnos, es nuestra vida y tenemos el poder de decidir cómo vivirla. Recordemos que somos seres humanos, no haceres humanos.


Mientras más nos forzamos a algo que no va con nosotros, más nos estamos diluyendo porque nos desconectamos de nuestra esencia. Está bien tener dudas, sentirse perdido, decaído, sin motivaciones, lo importante es no convertir ese estado en nuestra zona de confort para nutrir los miedos, es lograr vernos bien adentro y encontrar eso que realmente nos motiva, está ahí, solo hay que saber mirarnos bien. Los procesos son largos, pero somos capaz de salir de ellos, cada quien tiene su ritmo para hacer y digerir las cosas. Encontremos el nuestro, tenemos toda una vida por delante, lo maravilloso de este mundo es que todos contamos con potencialidades distintas y tenemos algo diferente para dar.

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