Rocketman: lo surreal se vuelve real

Actualizado: 16 abr 2020


Si son amantes de los musicales, la fantasía, lo surreal, Elton John y una gran producción vayan a ver “Rocketman”. Dirigida por Dexter Fletcher, escrita por Lee Hall y protagonizada por Taron Egerton, Jamie Bell, Richard Madden, Bryce Dallas Howard, Gemma Jones. A pesar de ser aclamada por la crítica en Cannes, debo decir que tenía mis reservas porque caí en el prejuicio y pensé que iba a ser como “Bohemia Rhapsody” y por supuesto, coloquialmente hablando, “Rocketman” me cayó la boca. En lo personal, es todo lo que debió ser la película de Queen. 


Rocketman es una película que retrata como Elton John (Reginald Dwight) percibía el mundo, todo el filme tiene un aire de fantasía e ilusión que emula la mente de este gran artista y cómo esto se ve reflejado en lo externo: desde las canciones, la propuesta visual, los vestuarios, hasta el set.

El filme comienza con la llegada de Elton John a terapia donde se quiere redimir, expresando sus demonios que le proporcionaron todas sus adicciones. La presentación del personaje es con una actitud teatral y forzada, acompañado con un disfraz de diablo, naranja brillante, con cachos y capa que contrasta fuertemente con el lugar que solo tenía colores neutros. A medida que va relatando su historia vemos cómo, en el caso de Diseño de Producción (Marcus Rowland: Baby Driver, Scott Pilgrim vs. The World), adopta el estilo y los colores según Elton percibía el momento. En los episodios de su infancia en donde solo era Reginald Dwight, se muestra una paleta de colores sepia, casi incolora y sin vida; vestuarios conservadores y formales, espacios cerrados, calustofóbicos y mundanos, emulando su percepción de esos primeros años de vida que terminarían moldeando sus decisiones y formas de percibir el mundo a largo plazo. Cuando crece estos escenarios van cambiando, pasamos a lugares más abiertos (que separa) y coloridos, paletas de colores vibrantes que llaman la atención a la vista (naranjas, rosados, azul eléctrico, rojos, amarillos, verdes) saltando a la otra polaridad, hasta llegar a despegarse de lo real y darnos una experiencia visual, teatral y surreal, retratando el caos interno que vivía el personaje, separarse más de sí mismo y mostrar algo que no era.


El departamento de Diseño de Producción y de Vestuario (Julian Day: Robin Hood, Bohemian Rhapsody, Isle of Dogs) hicieron un excelente trabajo en regalarnos de forma visual el mundo interno del personaje. Se logra emular casi a la perfección los vestuarios del artista que utilizo en diferentes momentos de su vida, el cuidado de los detalles y colores, la cantidad de lentes que utilizaba, tomaron en cuenta todos estos ítem que caracterizaban al cantante para regalarnos este gran biopic. El 80% de los sets fueron creados exclusivamente para la película, por ser un musical que incluye complicados movimientos de bailes sumados a las propuestas de movimientos de cámara del Director y el Director de Fotografía (George Richmond: Kingsman, The Golden Circle; Kingsman, The Secret Service). Estos dos departamentos se lucieron arriesgándose en el montaje: planos secuencias bastante complicados, los flashbacks estaban justificados y acompasaban a todo el storytelling, es así, como la cámara se vuelve parte de la percepción del mundo de este personaje. Todo el elemento musical estuvo bien jugado, las canciones y coreografías formaban parte del dialogo de la película, agregándose a toda esta vivencia teatral y surreal del filme.

La película es un viaje para todos los fanáticos de Elton John, pasa por sus mejores canciones que, acompañado del contexto, nos regala este halo de nostalgia y emoción que se hace imposible no poder simpatizar con este personaje. 


Las actuaciones se acoplan exquisitamente a toda la propuesta de producción. Taron Egerton hace un espléndido trabajo como Elton John, una actuación que, sin duda, le regalará varias nominaciones en la temporada de premios. Lleva toda la película en sus hombros, el acercamiento a la interpretación del cantante es algo que da miedo y el nivel de expresión y emoción que logra debe aplaudirse. Ninguno de los actores secundarios se diluyen, la dupla y conexión que logra con su mejor amigo y escritor de sus canciones Bernie Taupin (Jamie Bell) es tan genuina y cálida que contrasta con la relación de Elton John con sus padres y ex pareja, dándonos momentos de choque y sorpresa por el trato que recibió por estas personas importantes.


Rocketman es una película que habla sobre el perdón, nos muestra cómo nosotros somos nuestros primer enemigo al rechazarnos y terminamos proyectando eso en los demás. El primer paso es el amor que estamos dispuestos a darnos, aceptarnos, para así poder recibir ese mismo amor. El entorno siempre nos va a mostrar nuestro interior, Si nos rechazamos es lo que recibiremos, mientras más cálidos seamos con nosotros mismos el mundo también lo será. 


Trailer: https://www.youtube.com/watch?v=S3vO8E2e6G0

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