Nuestra relación con el otro



Una de las tareas más retadoras de la vida es poder estar 100% en armonía en una relación. Diría que, un caso en un millón, dos almas se acoplan a la perfección, porque nosotros como personas somos en sí, una contradicción andante. Vamos a imaginar que somos una cajita y dentro de nosotros se encuentran: issues, demonios, inseguridades, miedos, gustos, metas, sueños, amigos, familia, situación económica, pensamientos, vida personal, privada, pública; creencias y formas de ver la vida (por enumerar algunas cosas, sabemos que son más). En eso nos atrae otra cajita, pero que también posee su propio contenido, entonces si nuestra cajita ya está llena, y la de la otra persona también, imaginémonos ahora estas dos cajitas queriendo formar un equipo y estar dispuestas a ceder parte y parte para que las cosas fluyan y convertirse juntas en una caja mucho más grande y bella. Parece sencillo, pero en la práctica sabemos que no es así, right?


Muchas veces iniciamos una relación sin estar consciente de nuestro contenido (que necesita bastante mantenimiento y trabajo), la otra persona probablemente tampoco esté consciente del suyo, entonces las cosas se empiezan a poner difíciles y la relación se vuelve una guerra de proyecciones y necesidades. La primera relación que debemos atender, es la relación con nosotros mismos. Estar dispuestos a trabajarnos, escucharnos, atender nuestras emociones, dolencias, metas, para así no llegar a depender del otro y poder entrar en una relación donde estemos dispuestos a construir, entendiendo lo que somos, queremos, lo qué deberemos ceder y lo que no, estar dispuestos a escuchar y entender a la otra persona sin diluirnos en ella, poner parte y parte, ser valientes y arriesgarnos a hacer el trabajo para hacer crecer esa nueva relación. Es como una planta que nos compramos, si no le damos el cuidado, amor y mantenimiento necesario se marchitará y morirá, así mismo es una relación. El amor no es solo el sentimiento hermoso que te hace sentir en el cielo y te llena de adrenalina, amor también es construir, estar dispuestos en pasar juntos las situaciones oscuras para hacer florecer algo hermoso (recuerden que para poder ver la luz debemos poder trabajar primero en la oscuridad). Es el compromiso de sanar nuestra alma, para que también esas dos almas sanen. Y ese para mí es el mayor reto, estar dispuestos a trabajar junto a el otro. 


Una herramienta hermosa para conocernos a nosotros mismos, entender al otro y saber que tiene nuestra cajita, es la Carta Natal. En ella se encuentran todos nuestros contenidos dialogando entre sí y que si no los tenemos consciente, se moverán de forma inconsciente y ahí es cuando ocurre el caos interno. Parte fundamental para entender nuestras emociones es la Luna, representa nuestras necesidades emocionales más profundas, lo que nos nutre, emociona, da seguridad; nosotros siempre vamos a pedir y dar desde nuestra Luna, por ejemplo, si una persona tiene la Luna en Capricornio, esta persona da amor y expresa su cariño desde el hacer, lo emocionan sus metas y lo que consigue con trabajo duro; la Luna en cada Signo va a expresarse de acuerdo a sus necesidades. Creo que si todos tenemos la posibilidad de conocer nuestra Lunas y entender que cada persona tiene una Luna diferente, podremos ser más amables con nosotros mismos y también llegar a comprender al otro.


Por otro lado, nuestra pareja siempre nos va a servir de reflejo de nuestro mundo interno y va a ser complemento de lo que necesitamos, por ser la única forma que lo podemos ver, desde nuestro punto de vista. Todas esas carencias y necesidades que demandamos de la otra persona, es nuestra psique que las expone afuera para que podamos ver lo que no estamos viendo en nosotros mismos. Por ejemplo, si nos encontramos sumergidos en una dinámica con una pareja maltratadora, esa persona nos está mostrando cómo internamente nos estamos maltratando, y por eso, la dinámica ocurre afuera y decidimos estar con una persona así, porque inconscientemente es lo que necesitamos para poder ver  lo que está pasando realmente con nosotros. Otro ejemplo menos caótico, si nos encontramos con una pareja que es fría, calculadora, expresa su amor desde el hacer y no desde el sentir, pero por otro lado nosotros somos bastante amorosos y constantemente estamos demandando el cariño de esa persona fría, nuestra psique la eligió para que podamos dejar de depender del otro para recibir amor y empezar a dar todo ese cariño a nosotros mismos y viceversa, esa persona está con nosotros porque tiene que aprender a abrirse y mostrar más sus emociones. 


Al final, la otra persona siempre va a servir de complemento de eso que necesitamos integrar. Por eso, el común denominador es que una persona fría (thinking) al demostrar sentimientos se consigue con alguien bastante meloso (feeling), ambas personas necesitan integrar elementos del otro. El thinking va a tener que aprender que no todo lo puede resolver desde el pensamiento y la persona feeling que no puede resolverlo todo desde la emoción; o una persona introvertida empieza a salir con una persona extrovertida y así… 


Este viaje astral, nos enseña que primero está el trabajo con uno mismo, llegar a conocer nuestro propio poder personal, para así lograr entrar en relación con el otro y estar en armonía, que también es necesario para conseguir la evolución de nuestra alma. Atraemos las personas necesarias para poder hacer el trabajo. A veces una mala relación solo nos está mostrando nuestras carencias y baja validación. Una vez que tenemos la capacidad de transformarnos y entender esas carencias, estaremos preparados para poder entrar en una relación que mejor esté en sintonía con nosotros y empezar a hacer florecer esa nueva planta. 

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